Paisaje imaginario visto a través de un dron

Título: Paisaje Imaginario visto a través de un Dron
Selección Trienal Internacional Pictórica

Estas piezas presentan paisajes constituidos por partes reales e imaginadas que nos invitan a meditar sobre la realidad de las fronteras a partir de la esperanza en la travesía hacia un encuentro significativo.
Pensamos que los mapas están ahí para reforzar nuestra sensación de seguridad en relación con el territorio, pero es sorprendente lo rápido que esa concepción ha cambiado.

Actualmente, el empleo del dron para obtener imágenes de un territorio que debido a su lejanía y extensión representa un espacio inaccesible es cada vez mas recurrente, lo cual ha conllevado no únicamente a adquirir una nueva perspectiva del paisaje, a advertir una accesibilidad a territorios inhóspitos, sino que la manera de mirar e imaginar el entorno ha cambiado. Lo más trascendente es que quizás también nos hemos acostumbrados a sentirnos observados, de manera que los múltiples espacios y tiempos que habitan en nuestro imaginario se fusionan para dar lugar a una nueva configuración de la imagen.

Esta configuración de la imagen otra, responde a un deseo por transgredir el orden. Retomando los postulados de Michel Foucault, esta serie podría operar como un instrumento estético-político por medio del cual sería posible subvertir los ordenamientos del sistema dominante, puesto que la unidad en estos mapas, únicamente pueden ser el resultado de la conexión entre los recuerdos ajenos y los montajes fragmentarios propuestos por mí misma, en un intento por develar cómo un espacio no puede ser transitado ni representado neutralmente, por el contrario: estas imágenes resultan en última instancia un tipo de perversión del sistema de representación cartográfica estandarizada, establecido únicamente bajo el propósito utilitario de la orientación.

Más que un registro objetivo de la realidad “paisaje imaginario visto a través de un dron propone otra manera de construirlo, otra manera de comprender el espacio, el afecto, el trayecto y las búsquedas.
Por otro lado, “El paisaje imaginario” será entendido más como el producto de un recorrido colectivo, en tanto que resultado de una “fenomenología de la sensibilidad paisajística”.

En estos paisajes, las influencias de los recuerdos de los migrantes se codifican cromáticamente, matéricamente, plásticamente.

La dimensión afectiva de los desplazamientos, de las búsquedas tiene que ver con el despertar de una actitud crítica o al menos de sospecha de que “algo más” subyace detrás tanto de la apariencia habitual del entorno, como de nuestro comportamiento frente a él. Haciendo uso de las herramientas conceptuales deviene una suerte de pesquisa psicológica sobre cómo nos relacionamos con la realidad espacial y sobre cómo podemos unir el arte con la vida o lo sublime con lo cotidiano.

El acto de pintar y de imaginar un lugar no localizado, desemboca en imágenes que buscan conjugar distintos modos de percepción; paisajes constituidos por partes reales e imaginadas. El énfasis de mi obra está puesto en revelar el carácter sensible del afecto y del recuerdo ajeno, mediante el cual es posible entrar en un nuevo territorio: el del otro.

Juliana Rojas